Hace mucho decidi dedicarme a la enseñanza de niños especiales, es decir, niños con retraso mental. Aunque actualmente no es politicamente correcto utilizar las palabras "retraso mental" como si al no hacerlo las personas que lo padecen dejaran de serlo, una estupidez mas de no llamar a las cosas por su nombre. Pues bien, durante mis quince años de experiencia me he encontrado con muchos tipos de casos, algunos han mejorado espectacularmente y otros solo sensiblemente, pero en todos y cada uno de esos niños he encontrado un gravisimo problema, la actitud de los padres. Una vez, una madre de una niña con un retraso mental moderado me decia que a su niña los demas niños le decian tonta, que los profesores no le echaban cuenta y que su hija llegaba todos los dias llorando a su casa. Despues de evaluarla durante un año, vi que cada vez que se portaba mal llegaba a su casa llorando y mintiendo a su madre, incluso inventandose castigos e insultos de otros niños e intente hacerle ver a sus padres lo que pasaba. Lo que me encontre fue un muro sobre el que rebotaban todos mis conocimientos, toda mi experiencia. No entendieron que retraso mental no es sinonimo de inocencia, muy por el contrario la mayoria de estos niños suelen desarrollar un fuerte egoismo al mismo tiempo que repiten cualquier comportamiento que responda a sus intereses. Como ya os imaginareis, no volvieron a traerme a su hija, y contra mis consejos la cambiaron de colegio. Con el tiempo, me he vuelto a encontrar con la misma niña 5 años despues, ahora tiene 17 años y su natural incapacidad de adaptacion social ha llegado al limite. Es incapaz de estar en la misma habitacion con otras niñas de su edad sin entrar en conflicto con ellas, da igual que hablen con ella o que no lo hagan digan lo que digan, ella se siente insultada y responde con agresividad, gritos y llantos. Sus padres estan desesperados porque ya no pueden con ella, tiene una hermana menor con la que no tiene apenas relacion ya que ante cualquier broma reacciona igualmente con agresividad, gritos y llantos. Hoy hace dos meses que empece a trabajar con ella de nuevo, y por desgracia, me parece imposible que su conducta mejore. Sus padres estan incluso pensando en ingresarla en un centro para niños especiales, es algo que me llena de pena sobre todo por la angustia que sienten estos niños cuando los sacan de su entorno, y me hace sentirme impotente porque es algo que se podia haber evitado, solo con que sus padres me hubieran escuchado. Cuando alguien me pregunta que es lo mas duro de mi trabajo, siempre respondo que hacer entender a los padres que si un niño con una inteligencia normal necesita disciplina, un niño con retraso mental necesita mas. Necesitan una rutina diaria, poder valerse por si mismos en todo lo que puedan, indudablemente unos alcanzan mas objetivos que otros, y sobre todo tienen que aprender unas normas conductuales que le ayuden a relacionarse con su entorno social. Cuando veo el caso de esta niña, solo puedo pensar que es dificil seguir a veces.
¿ Mi tierra ?
Mi tierra eres tú.
¿ Mi gente?
Mi gente eres tú.
El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿ qué es, sino eres tú?
LUIS CERNUDA.
No puedo explicar lo que presiento,
ni siquiera explicar que es presentir
sólo sé que me muevo por instintos,
y mi instinto me empuja a ir hacia ti.
No puedo explicar por qué ni cómo
ni el miedo que me causa presentir
que poco a poco te haces dueño de mi vida
que sólo junto a tí seré feliz
Pero que haré si mi instinto es sólo mio,
si el amor me presiente sólo a mi,
si no llegas a amarme no quisiera
presentir que será así.
CDB
Esperando estoy a ciegas,
que renazca mi alegría
que el corazón se me llene de cantes por bulerías.
De azahar y de jazmines, de Alcázar y Judería,
de sevillanas y palios, de primavera encendida,
de naranjos y jardines, de fuentes y agua bendita,
de pasear entre siglos de hermosa sabiduria.
Qué ganas tengo Dios mio
de escuchar en el silencio
cantar la esencia dormida
de una ciudad milenaria.
Qué ganas tengo dios mio,
de volver a ver Sevilla.
CDB
Ruinas Itálicas, Santiponce, (Sevilla)
No me vale mi Dios para quererte,
el cielo que me tienes prometido
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte,
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme al fin tu amor en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno, te quisiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara
lo mismo que te quiero, te quisiera.
Te miro aunque no me veas
te hablo aunque no me escuches,
te amo aunque no me creas
pero el destino es tardío
y sus designios no cuenta.
Tu siempre mirando al sur,
y en el sur mi alma inquieta
tu sin saber lo que buscas
y mi alma presintiendo
que es tu alma lo que anhela.
Y ya en el sur, tu alma en calma
y en el sur mi alma en vela,
esperando que la escuches
esperando que la sientas.
Por fin el destino dice,
que será corta la espera
que pronto estaremos juntos
y que al final de la senda
tu alma y mi alma unidas
tendrán la calma completa.
CDB
y no cuenta sus
Si sembraste en tu corazón la
semilla del Amor, no fue inútil
tu vida. Tampoco si intentaste
escuchar la voz de Dios. Y,
menos aún, si con sonrisa ligera
brindaste al placer tu cáliz.
